7 de septiembre, 2010

Managua, 7 de septiembre, 2010.América Latina y el Caribe es la más desigual del mundo; diez de los quince países con mayores niveles de desigualdad se encuentran en la región. Esta desigualdad es alta, persistente, se reproduce en un contexto de baja movilidad social y supone un obstáculo para el avance en desarrollo humano, señala el primer Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe: “Actuar sobre el futuro: romper la transmisión intergeneracional de la desigualdad”, presentado en Managua la tarde del lunes 6 de septiembre.
Sí es posible reducir la desigualdad en América Latina y el Caribe, pero se necesitan políticas públicas específicas, integrales y eficaces, afirmó el Sr. Luis Felipe López-Calva, Economista Jefe de la Dirección Regional del PNUD para América Latina y Coordinador del Informe, quien además indicó que el estudio propone acciones con un triple enfoque para superar la trampa de desigualdad en que ha caído la región. Las tres A debe incluir: Políticas que verdaderamente lleguen a la gente (Alcance); considerar el conjunto de restricciones que perpetúan la pobreza y la desigualdad (Amplitud); las personas deben sentirse y ser agentes de su propio desarrollo (Apropiación).
En palabras del Representante Residente del PNUD en Nicaragua, Sr. Pablo Mandeville, el Informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, dedicado a la desigualdad -a diferencia de otros-, nos pone a pensar no sólo en la desigualdad como fenómeno multidimensional que tiene causas estructurales, sino que también nos convoca a reflexionar sobre los factores individuales, colectivos, del contexto local o nacional e institucionales, pero también en cómo las diferentes dimensiones de la vida (económico, social, cultural, político, ambiental) pueden potenciar la desigualdad o contribuir a romper el círculo vicioso de las inequidades. “Sabemos que no bastan acciones individuales para romper con la reproducción de la desigualdad, sino que se requieren de políticas que apunten a superar las restricciones que limitan las capacidades de las personas para optar por la vida que mejor desean y de esa manera también contribuir a una sociedad mejor”, acotó Mandeville.
Al acto se hicieron presentes centenas de personas que abarrotaron el local: altos funcionarios de gobierno, diputados, académicos, oficiales del Ejército y Policía, sociedad civil, estudiantes y ciudadanía en general y medios de comunicación, dieron seguimiento de principio a fin al acto de presentación.
Durante sus comentarios, el Dr. Paul Oquist, Secretario de la Presidencia para Políticas Nacionales, felicitó en varias ocasiones al PNUD por la producción de este informe que, según sus palabras, “nos recuerda que las políticas públicas no deben estar únicamente dirigidas a combatir la pobreza, sino que debemos ir más adelante con políticas que reduzcan la desigualdad, algo en que estamos totalmente de acuerdo”, indicó el alto funcionario del Poder Ejecutivo.
Por su parte, el Dr. Ernesto Medina Sandino, Rector de la Universidad Americana (UAM), invitado también a comentar el Informe, aseguró que la investigación no debe de quedarse en un acto de lanzamiento, “para que tenga efectividad este documento del PNUD, debe de ser objeto de estudio y debate, y el sector académico puede ofrecer ese espacio de debate serio que tanto se necesita”.
De acuerdo con el Informe, las mujeres y la población indígena y afrodescendiente son los grupos más afectados por la desigualdad. Las mujeres de la región reciben un menor salario que los hombres por igual trabajo, tienen mayor presencia en la economía informal y acarrean con una doble carga laboral. Por su parte, el doble de la población indígena y afrodescendiente vive con 1$ por día, en promedio, respecto a otras poblaciones.
En sus palabras de clausura, el Representante Residente, Pablo Mandeville, indicó que superar las desigualdades requiere impulsar políticas fiscales con acciones redistributivas, tanto por el lado del gasto público como también por el lado del ingreso. Otro reto es la educación en derechos sexuales y reproductivos, crucial para incidir en la situación actual de adolescentes y romper con uno de los mecanismos de transmisión de las desigualdades que afectan la vida de las mujeres. Por otro lado, mejorar la calidad y pertinencia de la educación puede ser un mecanismo que estimule la búsqueda de mejores horizontes para la juventud que hoy emigra o abandona las escuelas porque no ven en ella ningún mecanismo para superar las desigualdades. Y finalmente, otro reto es generar fuentes de empleo de calidad, proveyendo empleo decente, puede ser mecanismos de ruptura de uno de los orígenes de las desigualdades en el país, concluyó Mandeville.
ACERCA DEL DESARROLLO HUMANO. El desarrollo humano es la expansión de la libertad de las personas para llevar la vida que ellas mismas eligen. Este concepto, inspirado en la innovadora obra del ganador del Premio Nobel Amartya Sen y en el liderazgo de Mahbub ul Haq y que también se conoce como el “enfoque de capacidades” debido al énfasis que pone en la libertad de las personas para alcanzar “seres y quehaceres” vitales, ha sido medular para la visión del PNUD desde el primer Informe sobre Desarrollo Humano de 1990 y es cada vez más pertinente para el diseño de políticas efectivas destinadas a erradicar la pobreza y las privaciones. El enfoque ha probado tener gran influencia en la reformulación del pensamiento sobre temas tan diversos como género, seguridad humana y cambio climático.